Nuestra historia
En 1991 Marina Coronado inicia el negocio, en el tradicional barrio de Alta Córdoba, con la idea de tener una actividad propia y una necesidad de crecimiento económico. Marina conocía muy bien el rubro porque era repostera y como complemento anexa el cotillón. El negocio siempre estuvo en manos de Marina, era la cara del negocio y el espíritu.
Marina supo imprimirle una impronta personal que conquistó a cada persona que ingresaba al local, asesorando, y dando ideas de qué ingredientes incorporar o cómo hacer mejor una torta. Sus hijos, se criaron en el negocio, y ellos han aprehendido cómo es el negocio, que ha sido importante en el desarrollo del mismo.
En 2008 el fallecimiento de Marina significo una perdida muy importante tanto para la familia como para todas las personas que hasta el dia de hoy la siguen recordando en cada visita que realizan al local.
Desde 2008 el negocio siguió creciendo , ahora en manos de sus hijos. Desde allí se han realizado remodelaciones al local comercial , crecimiento en volumen de productos ofrecidos ,entre otras cosas.Todas las innovaciones realizadas se han pensado en la visión de Marina “ se hace bien 100% o no se hace”. Se destaca como característica específica del negocio, el asesoramiento y la actitud de servicio. Hoy son un referente por conservar esta tradición de atención y servicio.
Hoy sus hijos llevan adelante el negocio y han podido comprender la complejidad del mismo, entendiendo tanto los objetivos como los anhelos de Marina para garantizar la continuidad. Es importante destacar que la nueva generación le ha dado un vuelco al negocio, ellos han sabido conjugar la herencia de visión negocial, incorporando la herencia en el desarrollo profesional lo cual hace una conjunción estratégica para el desarrollo de nuevos negocios y para el impulso de Super Celebraciones.
Como corolario de nuestra vida como hijos hemos aprendido que no solo se debe dedicar la vida a la empresa sino disfrutar de lo que se tiene, de la familia, de las pequeñas cosas, dar lugar a lo que realmente importa.
La empresa sirve para dar un buen pasar económico pero nunca olvidarse de lo más importante: la familia y vivir la vida.
